Juicio por el derecho a la verdad

A finales del año 2000, el Escribano Gregorio Hairabedian, patrocinado por su hija, la Dra. Luisa Hairabedian, inició una demanda por el derecho a la verdad referida al genocidio del pueblo armenio, cometido por parte del Estado turco durante los años 1915 – 1923. Como consecuencia de estos acontecimientos, el pueblo armenio que habitaba el Imperio Otomano fue objeto de exterminio y, tanto la familia materna como paterna de Hairabedian, fueron victimas directas.

Gregorio Hairabedian es un hombre de vasta trayectoria y militancia en derechos humanos y profundamente influenciado por la historia de su familia. Antes de comenzar con esta acción, investigó y estudió diversos casos, pero no había jurisprudencia en ello. “La raíz del juicio está en lo que me hablaba mi padre. Yo pensaba, si él fue a defender su patria, a dar su vida por Armenia, cómo nosotros no podíamos hacer las cosas con los papeles”, reflexiona Gregorio.

Luego de obtener resoluciones favorables y apelar por ello, la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional ordenó al Juez de Primera Instancia que se lleve a cabo una investigación en el marco de lo que se ha dado en llamar “Juicios de Búsqueda de la Verdad”.

Durante esta investigación que duró más de diez años, se enviaron exhortos internacionales a diversos países para que remitan toda información que contengan en sus archivos relativa a los sucesos ocurridos entre 1915 y 1923 en el entonces Imperio Otomano. Varios de estos países respondieron favorablemente y, de esta forma, se obtuvieron archivos del Vaticano, Alemania, Francia, Estados Unidos, Austria, entre otros, referentes al tema. Estos valiosos documentos fueron traducidos, estudiados y presentados como pruebas en el juicio. Entre ellos figuran cartas de diferentes diplomáticos que desempeñaban sus funciones en el Imperio Otomano, informes y relatos que documentaron el Genocidio sufrido. Además, se incluyó como material probatorio los testimonios orales de sobrevivientes del Genocidio, informes eclesiásticos, artículos de la época de la prensa nacional e internacional y todos los elementos necesarios a tal fin.  

 

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Gregorio Hairabedian durante la lectura de la sentencia. Buenos Aires, Argentina. Marzo de 2011
Foto: Analía Perona

 

Basado en el principio de jurisdicción universal e imprescriptibilidad de crímenes de lesa humanidad, Gregorio comenzó esta larga batalla. “Consulté con muchos y me decían ‘cómo vas a hacer un juicio por la verdad si no está el procedimiento’, porque ellos hacían referencia a un caso concreto. Pero acá es distinto, hay que hablar sobre algo relacionado con un proceso. Casualmente yo tenía una base política, filosófica diferente; tenía una apreciación de las cosas distinto al de esos abogados”, explica Gregorio. “Nosotros no dirigimos la demanda contra los autores materiales o ideológicos, sino que contra el Estado turco que está específicamente configurado”, subraya Hairabedian.

Finalmente, en marzo de 2011, el juez federal Norberto Oyarbide sentenció que “el Estado turco cometió el delito de genocidio en perjuicio del pueblo armenio en el período comprendido entre los años 1915 y 1923”. De esta forma, el Genocidio Armenio, un crimen de lesa humanidad, cometido en el Imperio Otomano, fue juzgado, bajo el principio de jurisdicción universal, en tribunales argentinos, donde un juez de esa nacionalidad declaró culpable al estado de Turquía.

 

Lectura de la sentencia del inédito juicio, por el juez Norberto Oyarbide. Buenos Aires, Argentina, marzo de 2011

 

Esta es la primera vez que en el mundo que se aplica el concepto de jurisdicción universal para el Genocidio Armenio y, con este fallo, los armenios no sólo alcanzan una valiosa resolución histórica en el marco de los procesos de los juicios por la verdad, sino que también con esto se inicia una nueva etapa.

“A nivel judicial, es muy difícil que individualmente se logre hacer algo, se necesita un paso más. Hoy existe un Estado armenio que tiene la posibilidad de llegar a la Corte Internacional de Justicia y presentarse e iniciar una acción ante ella”, explica Gregorio.

Actualmente, la lucha de Coco continúa a través de su fundación, llamada Luisa Hairabedian. Esta institución inmortaliza a Luisa, hija de Coco, incansable luchadora por una sociedad más justa, quien dejó esta vida muy temprano, en un accidente. La Fundación se involucra en la lucha por los derechos humanos y la prevención de genocidios y crímenes de lesa humanidad, a través de acciones judiciales, programas educativos, culturales y académicos.

 

Foto principal: Sala Siranush, durante la lectura de la sentencia para la comunidad armenia.
Créditos: Analía Perona.

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El batallar de Gregorio Hairabedian